El corría, nunca le enseñaron a andar,
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.
El valor para marcharse,
el miedo a llegar.
Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
Un instante mientras los turistas se van.
Un tren de madrugada
consiguió trazar
la frontera entre siempre o jamás.
Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
Ella duerme tras el vendaval.
No se quitó la ropa.
Sueña con despertar
en otro tiempo y en otra ciudad.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
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dejarse llevar suena demasiado bien, pero no es lo correcto.
tengo que ponerme orden, cuantas veces podré haberlo escrito por aqui y cuantas veces he dejado de hacer caso a mi voluntad; por eso mismo, porque dejarse llevar suena demasiado bien, y es demasiado fácil.
así no se aprende a luchar, y se te encoje el corazón cuando escuchas historias de damas y caballeros que son mas fuertes que el tiempo y moldean su vida con las manos marcadas por años de duro trabajo; eso es la voluntad que a mi me falta.
Dejarse llevar....
jueves 5 de febrero de 2009 | Publicado por Leonor Andreu en 09:55
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1 comentarios:
Te pasate Leonor!, muy guapo!
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